LA PRIMERA LEYENDA DEL TAPALQUE VIEJO
En el año 1971, edité el ¨Romance de la Guardia del Tapalqué¨ poema en prosa asonantada que memora las vicisitudes de la célebre Guardia que durante un cuarto de siglo se erigiera en los campos hoy conocidos como Tapalqué Viejo, 30 kilómetros al sud del pueblo actual. Preciso es recordar en que fecha apareció el poema. En su parte final expresa el citado romance:
.Pasaron más de ochenta años.
Era una tarde muy tibia
y el cielo todo azul.
Por la costa del arroyo
justo en la ¨curva aparente¨
donde el fortín de la guardia
velara por los cristianos
un hombre estaba parado
mirando las cicatrices
de los antiguos zanjones.
Abajo, tal si rezara,
el arroyo Tapalqué
cantarino, murmuraba.
El hombre aquel descendió
hasta el borde de las aguas
y quieto quedó escuchando
alguna voz que le hablaba.
Era un susurro brotado
de la entraña del arroyo
y había en sus vibraciones
cierto dejo de tristeza.
Al tiempo que sucedía
tan extraño acontecer
delos cardales en flor
del áspero pajonal
el juncal del cañadón
y los verdes trebolares
partía como un lamento
que al enhebrarse en la brisa
unió su voz a la voz
que de las aguas venía.
Surgió entonces la armonía
de un canto nunca escuchado
en aquellas soledades
y a su mágico conjuro
mil presencias invisibles
al llamado se presentan.
Todo de sombras poblado
quedó el campo del Cantón
y el hombre vivo, sin miedo,
a las sombras se acercó.
¿Qué fue lo que le dijeron?
¿Qué tiempo de antes vivió?
¿Qué secretos del pasado,
cuántos dramas escuchó?
Nadie nunca supo nada
porque él no lo dijo, nó.
Pero un día ya lejano
en el mismo punto aquel,
donde el hombre